Наказывает ли Бог ?

¿Alguna vez justificado por las obras que no tienen ninguna relación? Bueno, o casi ninguna. Si sí, entonces usted puede comprender mis sentimientos, cuando разговорившись en la parada con una chica sobre la cuestión de la fe, de dios y de la espiritualidad, tuve que escuchar de ella, literalmente, un aluvión de acusaciones contra dios.

"No, no puede ser! Bueno, Se puede decir, en algún momento, pero no quiero que Se refería a mi vida!!! Que me dará para vivir tranquilamente, con mi ya es suficiente. Bueno, bueno, ¿cómo se puede llamar a los que aman! Después de todo, yo no he encontrado nada malo, todo el mundo trataba de ayudar a tratar con bondad. Y en la respuesta de la misma, de la desgracia! ¿Por qué dios me castiga!?" Y ella comenzó a enumerar las numerosas bajadas de la vida, incluido el cuidado del marido y los problemas con los padres.

Bueno, ¿qué dirás? He llamado en ayuda de todas sus escasos en ese momento (y esto diez años atrás) los conocimientos sobre las leyes de dios, que intentó hablar sobre lo que en el mundo venidero por todo será recompensado por mérito, que dios todavía ama, aún algo... Todo es inútil. Por supuesto, ahora yo se comportó de manera diferente, pero entonces se quedó en mi alma y me hizo considerar seriamente. Es así? En efecto, dios castiga? No tenía duda alguna de que dios sabe lo que hace, pero con todo...

Ocupando de la pastoral de trabajo, inevitablemente se enfrentan a cuestiones de venir de la gente acerca de por qué esto o lo otro evento que sucede en su vida. Y si alguien viene al pastor, en el 95% de los casos no es una conversación acerca de los alegres de los acontecimientos, y sobre diversos problemas en la vida de fe y aun de la vida. Como aceptar y experimentar esta o aquella situación? Como entender por qué se originó? ¿Acaso he hecho algo que dios me castiga? ¿Por qué? Muchas preguntas aparece inmediatamente, tan pronto como el creyente, insisto, es el creyente, se produce algún problema. Ya que el no creyente simplemente toma esto como un hecho – bueno, ya pasó, ya se han formado las circunstancias. Puede alguien cree en el destino, en la predeterminación, pero al mismo tiempo, más se preocupan por las consecuencias de la situación. Otro caso es el de los creyentes. Porque creemos que hay un dios que nos entregaron sus vidas, Que nos ama, nosotros creemos que Él está con nosotros, que somos salvos. Por lo tanto, cuando sucede algo, las personas creyentes preocupan no sólo las consecuencias de la situación, sino más bien de su causa – entonces, hice algo mal? Dios conmigo ya no? O me Lo ha irritado? Él a mí ahora en la ira? Dios me castiga?

Los santos padres, por supuesto, responder a estas preguntas, y puede que no se producen en aquellos para quienes la filocalia – lámpara de libro. La mayoría se producen.

¿Por dónde empezar? Como acceder a esta cuestión? Como decía kozma de Barras, "zri en la raíz". Es decir, en el comienzo de todo. Todo lo que tenemos ahora, tenía su comienzo. Precisamente allí, en el comienzo de la historia humana, en el jardín del edén, se termina la caída y los primeros hombres, ослушавшись de dios, comenzaron a vivir su propia mente. Y bueno propia. El príncipe de este mundo y el dios de este siglo ha recibido la posibilidad de influir en una persona a través de sus pecados y que desde entonces nos quedamos como si con el alma dividida – y como los buenos, y los buenos queremos ser, y al mismo tiempo, el mal es evidente arraigado en nuestra esencia. Es poderoso en nosotros es nuestro "viejo hombre".

Desde el principio de los tiempos por el alma de cada uno de nosotros está presente la lucha. Recuerda A Job? Imagínese que la misma controversia dios y satanás conducen por usted, ahora, en este momento. Y es evidente que dios y satanás pueden producir en nosotros diversas sensaciones, las emociones, intenciones, organizar las circunstancias de nuestra vida, como, por ejemplo, habla sobre este pablo "Y por eso, yo, pablo, una y dos veces quisimos ir a vosotros, pero obstruyó nos satanás" (1Фесс.2:18). Y dios y satanás encuentran pedacito de "su" de la naturaleza de nuestra alma. Por lo tanto, el apóstol pedro nos advierte: "sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar" (1Пет.5:8).

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